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La jungla (Upton Sinclair) 

Muertes nunca contadas, amputaciones de dedos y pies, cuerpos aplastados bajo maquinaria no supervisada, heridas infectadas que cuestan la vida, jornadas laborales de 18 horas y sonidos de agonía de animales en un sótano sin ventilación con su sangre que llega a la altura del tobillo.

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La Jungla es una novela de Upton Sinclair (1878-1968) que marcó un antes y un después en lo que ocurría en los mataderos de Chicago en 1905. Con explicitud de detalles esta novela habla del elefante en la habitación que los inmigrantes sufrían al llegar a Estados Unidos bajo la falsa promesa del sueño americano. Una sociedad fallida donde el dinero está por encima de la integridad humana. El propio título del libro hace referencia a un escenario donde la ley la hace el más fuerte y en este caso, el más fuerte es el más rico. Abusos de poder, atentados contra los derechos humanos que quedaban sepultados en la ingenuidad de todos porque nadie hacía preguntas.

 

El autor de la Jungla, Upton Sinclair, fue un escritor que se infiltró como trabajador en las fábricas de carne de Chicago durante el auge de la industrialización capitalista. Durante 7 semanas recaudó información de lo que allí pasaba, las atrocidades contra las personas y las insalubres condiciones en la preparación de la carne. Para ello se sirve de una familia lituana que nada más llegar son estafados al comprar una casa que los endeudará. En todos los trabajos que consiguen suplicando, son explotados. Independientemente de la edad o el sexo terminan cayendo en las trabas del sistema. No son personas, son máquinas cuya remuneración es ridícula.

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Pese a tratarse de una novela que pertenece al género de ficción social, La Jungla no se aleja de la realidad de la sociedad de Chicago a principios del siglo XIX. De febrero a noviembre del año 1905 se publicaron de forma seriada sus 36 capítulos en el periódico “Appeal to reason”. Un año después, salió en formato libro cuya extensión era un tercio de lo que aparecía en el periódico. Las descripciones explícitas de los mataderos no salieran oficialmente hasta ediciones posteriores.

 

A medida que avanza el relato, Sinclair provoca al lector. La familia lituana sufre continuas y trágicas injusticias. Pierden sus puestos de trabajo, pierden su dignidad y pierden su vida. Acaban en la cárcel, en la prostitución e incluso en la indigencia. Las empresas cárnicas son las que tienen el control sobre el destino de la familia. Bajo un sistema denominado trust, actúan como una sola y una vez alguien inflige la jerarquía, toda su familia queda vetada de poder trabajar. La publicación periódica de los capítulos de este libro refleja un sistema político completamente pervertido, una justicia controlada a partir de sobornos, una sociedad racista y los aspectos más sombríos del capitalismo. La gran influencia económica de los dirigentes de las empresas corrompe todos los sectores de la sociedad.

 

A partir de un posicionamiento claramente socialista, esta novela es una denuncia social. Indaga en la corrupción del sistema incluyendo la compra de votos, el tráfico de influencias y el funcionamiento clandestino de los sindicatos. Para los inmigrantes supuso tener voz, hablar sobre los abusos a los que diariamente eran sometidos. Por ejemplo, las muertes impunes que ocurrían en las minas por falta de seguridad. Aunque los personajes no tuviesen cara, los problemas sí existían. Durante su publicación periódica, la gente protestó por los derechos laborales, los sindicatos comenzaron a ganar relevancia en la esfera política y tras varias huelgas que ocurren tanto en el libro como en la realidad, se consiguieron mejorar las condiciones laborales como reducir el máximo de horas por jornada.

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Por otra parte, las detalladas descripciones de las insalubres condiciones en la preparación de la carne provocaron la movilización de los ciudadanos. El Gobierno de Roosevelt respondió e inició una investigación en torno al tratamiento de la carne. Finalmente se decretó la ley “Pure Food Legislation” (1906) para regular esta industria pues antes de ella, como relata el libro, se empleaban reses enfermas e incluso muertas para el consumo humano utilizando químicos no regulados para disimular su sabor.

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La Jungla supuso un gran impacto social. Pese a la gran influencia de las empresas cárnicas en ese momento, Sinclair optó por ir en contra del sistema. Juntando personajes ficcionales con la más dura realidad, consiguió un relato que removió la conciencia de muchos y numerosas reformas que cambiaron el panorama de los mataderos y la política en general. Los temas tratados son sumamente sensibles, sobre todo alrededor de la corrupción. No obstante, Sinclair siguió publicando sin censura libros. En 1965 murió de forma natural a sus 90 años habiendo conseguido contar la verdad, haciendo periodismo

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