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La muerte súbita en el fútbol no es habitual, pero es más común de lo que parece

  • elmausoleum
  • 26 oct 2022
  • 1 Min. de lectura

Actualizado: 12 nov 2022

La última parada cardíaca de la que tenemos constancia en un terreno de juego fue en la Eurocopa de 2021. Dinamarca – Finlandia, Christian Eriksen desfallecía en pleno partido, tras la emergencia sanitaria el jugador fue trasladado al hospital donde pudo ser reanimado. El susto fue tremendo, pero afortunadamente solo se quedó en unas horas de preocupación y miedo. No corrieron la misma suerte otros jugadores como Chieck Tiotié, que en 2017 fallecería durante un entrenamiento con su club Beijing Enterprises; Antonio Puerta, que a sus 22 años se desmayó durante el partido Sevilla- Getafe; o Miklós Fehér, que en 2004 caería sobe el terreno de juego disputando un partido con el Benfica. Además, los casos de futbolistas fallecidos por muerte súbita no solo han acaecido sobre el terreno de juego, algunos de ellos sufrieron un paro cardíaco antes o después del partido, como es el caso de Davide Astori capitán del Florencia que en 2018 murió en el hotel de concentración mientras dormía.

Estos casos aislados son solo una pequeña representación de la realidad. Estadísticamente 1 de cada 266 jóvenes sufren una enfermedad cardíaca sin detectar que puede causar la muerte súbita. La incidencia ocurre una vez cada 14.700 casos.


Artículo de Ana Expósito Sorrell


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