El Arte en la Muerte. Las mejores representaciones de la siempre cercana
- elmausoleum
- 1 nov 2022
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 12 dic 2022
El Día de todos los Santos nos trae recuerdos del más allá y de todos aquellos que han rondado por la tierra en busca del éxito y la eternidad. Ya de por sí la existencia de esta festividad nos demuestra la obsesión que tiene la humanidad por lo desconocido y no es de extrañar que La muerte, temida y adorada, haya sido uno de los temas preferidos sobre los que pintar a lo largo de los siglos. La hemos dibujado amigable como un esqueleto bailarín o caricaturesca con su guadaña y su túnica, hay cientos de miles de pinturas y esculturas de La Parca. Desde dentro del Mausoleum os traemos las obras sobre la muerte que más nos han impactado.
“El triunfo de la Muerte” de Pieter Bruegel el Viejo.

Esta obra flamenca desvela la percepción medieval que se tenía sobre la muerte, frenética e impasible. En cada punto del cuadro al que mires encuentras una escena más desalentadora y fantástica, al estilo del Bosco. En el siglo XV la temática del juicio final estaba en su apogeo, con las muertes víricas (la paste negra) acechando al pobrecito que se encontrase por ahí. La batalla de la humanidad contra la horda de la muerte pierde, donde los cuerpos de carne caen contra el puro hueso. Bruegel se ríe en la cara de los vivos cuando nos encontramos con una pareja joven en la parte inferior derecha del cuadro, que no sabe lo que les espera.
"Muerte y Vida” de Klimt

El Art Nouveau en los últimos suspiros en la vida de Klimt nos ha regalado esta obra maravillosa que comenta sobre la vida caótica que plácidamente cierra los ojos a la muerte. El estilo del pintor austriaco captura la esencia de las cosas con sus líneas en movimiento y cuerpos difusos envueltos en motivos tanto geométricos cómo florales. En su juventud Klimt empleaba el oro al estilo bizantino para envolver las sensualidades que pintaba, pero en esta obra elemental decide dejar el dorado a un lado para darle a la delgadísima muerte una mirada casi dulce hacia la vida.
“Ophelia” de John Everett Millais

El suicidio de Ophelia es en "Hamlet" un hecho trágico, aunque no sea interpretado en escena. Es por esto que el pre-rafaelita Millais decide representar a la muerte de Ophelia como algo romantizado y bello, donde la doncella yace grácilmente en un lago rodeado de naturaleza floreciente con sus labios sonrojados, todavía con vida. Este cuadro rompe con lo que habíamos visto hasta ahora sobre la representación de la muerte, esquelética, y nos demuestra cómo en la época victoriana una mujer por encima de muerta ,era siempre bella a los ojos del público.
“Los fusilamientos del 3 de mayo” de Goya

Arrasando con lo anterior presentamos a Goya, máximo exponente del romanticismo español. Al finalizar la Guerra de Independencia en Madrid hubo altercados que terminaron con el ajusticiamiento de españoles en la madrugada del 3 de Mayo. Goya plasma la muerte a través de soldados sin cara que, impasibles, apuntan a los humanos (unos valientes, otros aterrorizados) que esperan a su inevitable final. Esta vez no es ninguna muerte figurada ni simbólica, Goya presenció estos fusilamientos y tras la expulsión de los franceses en 1814 decide representar la crueldad de la guerra con esta brutal imagen.
“La Muerte de la Virgen” de Caravaggio

El rey del claroscuro Barroco no tiene ningún impedimento a la hora de mostrar a la muerte tal cual es, independientemente de quién haya recibido su beso. Hasta la fecha la muerte de la virgen había sido representada de forma solemne, según la iconografía religiosa que tanto le gustaba a Caravaggio pasarse por el arco del triunfo. Es así como un haz de luz impacta contra el cadáver hinchado y vulgar de la virgen y su rostro (según la leyenda) pertenece a una prostituta que murió ahogada en el rio Tíber. Esta representación de la muerte de un personaje sagrado le ganó enemigos en las cúspides eclesiásticas y cambió la representación gloriosa de la muerte en divinidades.
“El Jardín de La Muerte” de Hugo Simberg

Después de Goya y Caravaggio retomamos a la muerte esquelética que hemos establecido en el imaginario popular, pero esta vez de una forma más alegre. El simbolista finlandés Hugo Simberg pinta una muerte ataviada con su túnica negra que cuida dulcemente de su jardín, de la frágil vida de la naturaleza. Esta representación nos muestra a la muerte cómo un ente cariñoso que tiene otras aficiones lo más de cucas. Regando sus florecillas con esmero o llevándoselas al pecho, la muerte no tiene porqué siempre ser el enemigo, también puede ser víctima de su trabajo.
“Doña Juana la Loca” de Francisco Pradilla

Cuando morimos, dejamos una estela imborrable que los vivos persiguen hasta que a ellos mismos les alcanza María Guadaña. Aquí la mirada perdida de Juana I de Castilla persigue a su marido Felipe el Hermoso mientras ella vela su ataúd en el entierro. El amor profundo y enloquecedor que sentía Juana se ve turbado por la partida de su amado. Sin duda Pradilla expresa el dolor que la muerte deja a su paso y el muro invisible entre aquellos que ven la muerte de lejos y aquellos que son heridos por ella profundamente.
“La muerte y la doncella” de Marianne Stokes

La pintora austriaca bebe del pre-rafaelismo, con ese tratamiento bello de los rostros y la suavidad que parece palparse en sus telas. Esta vez La Calavera aparece delgada y alargada a la luz de una vela, atormentando a la belleza juvenil en sus sueños. En la mitología griega La Muerte y El Sueño eran hermanos y esta relación ha sido representada sutilmente a lo largo de esta lista. Volvemos también a la contraposición entre lo joven y lo podrido y el miedo a la muerte que se instala en aquellos que apenas están floreciendo en la vida. Una representación que ayuda a entender cómo hemos podido llegar Munch y posteriormente a la máscara de Scream .
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Y hasta aquí hemos llegado. La celebración de la muerte este 1 de Noviembre también nos transporta a la celebración de la vida de los que anduvieron una vez cómo nosotros y nos recuerda el inevitable final. Con estas 8 obras os damos un aperitivo para que indaguéis sobre la muerte y el arte, y que notéis que hay tantas imágenes de la Pelona cómo personas que la han temido y no está de más ver la belleza en las cosas a las que uno les tiene miedo. Para que el intrépido se acerque a la muerte os recomendamos páginas cómo https://historia-arte.com/ que sin duda os va a abrir el apetito al mundo macabro de la pintura.
Artículo de: Sofía Buitrago Ballesteros
La muerte aparece continuamente en todas las expresiones artísticas además de la pintura. Si quieres realizar un acercamiento a la muerte a través de la poesía te recomendamos que leas nuestra entrada: "La muerte" en la poesía de Alejandra Pizarnik.










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